Por qué tu salón debería oler a sandía (y no solo en verano)
El aroma a sandía es un termómetro biológico: es capaz de bajar la temperatura percibida de tu hogar. Aprende a usarlo como un recurso de interiorismo sensorial este verano.
Hay una luz específica que solo ocurre tres semanas al año. Es esa claridad suspendida de las siete de la tarde, cuando el asfalto aún exhala el calor del día pero el aire empieza a prometer una tregua. En ese preciso instante, no quieres que tu casa huela a "limpio" industrial ni a flores pesadas. Quieres que huela a una rodaja de fruta recién cortada sobre el mármol frío. La sandía es, probablemente, el aroma más honesto que existe. No intenta ser sofisticado ni pretende fingir una sobriedad que no le pertenece. Es **acuática, verde y descaradamente optimista**. Pero, ¿cómo integrar una nota…