Un verano eterno guardado en un frasco de cristal cristalino
Un trozo de sandía madura y notas acuáticas atrapadas en un mikado de larga duración. Logra que tu casa huela a verano los 365 días del año con este ritual.
# Un verano eterno guardado en un frasco de cristal cristalino El verano no es una fecha en el calendario, sino una predisposición del ánimo. Es esa luz que se filtra por la persiana a media tarde, la piel que aún conserva el salitre y, sobre todo, esa sensación de que el tiempo, por una vez, no tiene prisa. Sin embargo, llega septiembre y parece que estamos obligados a recoger las toallas, cerrar las ventanas y despedirnos de esa ligereza hasta el año siguiente. Me niego a aceptar que la libertad estival tenga fecha de caducidad. En mi casa, el verano se queda a vivir. No lo hace en forma de …