¿Por qué nos volvemos adictos a la vainilla en el coche?
¿Por qué nos cuesta tanto bajar del coche cuando huele a vainilla? Analizamos el fenómeno del "momento perezoso" y cómo este aroma transforma tu conducción.
# ¿Por qué nos volvemos adictos a la vainilla al entrar en un coche? Imagina la escena: has tenido un día largo en la oficina, de esos en los que el aire acondicionado parece haberte absorbido hasta la última gota de paciencia. Llegas al parking, abres la puerta de tu coche y, antes de arrancar, te invade una **textura cremosa** que no se ve, pero se siente. Es el olor a vainilla, pero no a esa barata y plástica, sino a una que envuelve como una manta de cachemir en pleno invierno. De repente, el atasco de la M-30 ya no parece el fin del mundo. Te quedas un minuto más en el asiento, con el mot…